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Filter: film experimental y P2P

Filter es un film experimental del cineasta sueco Anders Weberg que lleva al extremo la idea teórica formulada hace ya bastante tiempo por Walter Benjamin: “Ya no hay original”.
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Roy Ascott ha introducido hace un tiempo el término de telenoia aplicado a los cambios sociales y artísticos producidos por las nuevas tecnologías:

“En una cultura telenoica que rompe con la cultura paranoica centrada en la exacerbación del yo, el artista ya no es una individualidad separada del resto del mundo preocupada por afirmar su presencia. Se transforma así en un complejo sistema ampliamente distribuído en el que el conocimiento y la percepción, humanas y artificiales, tienen su razón de ser; el arte, en este tipo de cultura, emerge de la multiplicidad de interacciones”

Este nuevo paradigma estético (el autor telenoico en oposición al autor paranoico) , encabezado por la idea del “autor distribuído”, se vuelve mucho más claro al analizar las nuevas técnicas de funcionamiento de redes en la era de los intercambios Peer to Peer.

Tomemos el ejemplo del proyecto Mute. Este programa permite la conexión de diferentes ordenadores a una sub-red llamada Mute. Para realizar un intercambio de archivos entre 2 PC, los sistemas clásicos vinculan las dos máquinas de manera directa y personalizada (de A a Z). Ahora bien, en esta sub-red experimental el vínculo se produce sin localización posible.
Imaginemos que un ordenador (A) necesita descargar un archivo (&) que se encuentra en otro ordenador (Z). En este sistema anónimo ni A ni Z saben donde se encuentra el otro. Para alcanzar el archivo, A va a enviar un pedido a todos sus ordenadores vecinos (B,C,D,E) para ver si entre ellos hay alguno que conozca el lugar en el que se sitúa Z. Si las respuestas son negativas, los vecinos de A enviarán un nuevo pedido a sus propios vecinos (F,G,H,I,J,K,L) que, como podemos darnos cuenta, son completamente desconocidos de A. El proceso no para y se va repitiendo y multiplicando hasta dar con el lugar de Z.
Supongamos entonces el siguiente esquema:

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Aquí Q encuentra a Z, entonces le envia un mensaje a J, por ejemplo, diciéndole la ubicación. Este último le envia un mensaje a C quien, a su vez, le enviará el mensaje final a A. Ya es evidente que A no conoce la ubicación de Z ni viceversa, pero además ningún miembro de esta red conoce la identidad del ordenador que ha originado el pedido ni la identidad del ordenador que posee el archivo. Esto es así porque cuando Q recibe la confirmación positiva de Z, Q no sabe si Z posee en sí al archivo o si Z ha recibido la confirmación postiva de otro vecino suyo que le ha comunicado la ruta hasta el archivo. Lo mismo sucede con A. Cuando C recibe el pedido de A, C no sabe si A es el origen del pedido o si, en cambio, A no hace más que transportar el pedido de otro ordenador.

Si con una veintena de participantes se hace difícil la localización eficaz del origen y del destinatario, imaginémosnos lo complejo que deviene este sistema en una red compuesta por millones de ordenadores.

En el plano artístico, esta particularidad provoca la modificación de la noción de autor. En las más recientes experiencias de arte en red el yo-individual-paranoico se encuentra repartido (esparcido) entre los diferentes miembros de la estructura estética, hasta el punto de adquirir una suerte de ubicuidad virtual en la que el sujeto, como lo señala E.Couchot, se está convirtiendo en trayecto.

En este sentido, el proyecto cinematográfico Filter utiliza la potencia de los sistemas de P2P para llevar a cabo la vieja idea de W.Benjamin (en el arte de la era de la reproductibilidad técnica, las copias superaron al original hasta incluso llegar a hacerlo desaparecer). Este film fue puesto en las redes de P2P por su director y creador Anders Weberg para que la gente lo descargue de manera gratuita y legal. Ni bien una persona lo haya descargado, Weberg borrará todos los archivos relativos al film de su ordenador. La película seguirá estando disponible en la red siempre y cuando existan usuarios que la hayan descargado y sigan compartiéndola. La existencia de la obra dependerá entonces de las decisiones de los usuarios-receptores y de sus interconexiones.

Si bien parece que el modelo del P2P que explicamos antes sólo se utiliza en Filter para innovar en el aspecto de la recepción y la difusión de la obra, no tenemos que olvidarnos que lo que también se pone en juego es el concepto de autoría y de propiedad. ¿Quién termina decidiendo sobre la existencia de la obra? ¿Qué poder tiene el autor sobre su obra? ¿Qué nuevas maneras de establecer la desaparición o perduración de una obra comienzan a surgir?
Finalmente, y en relación a esta serie de preguntas, podemos incluso pensar si esta “estética de lo efímero”, como lo señala el creador del film, no estaría en directa contradicción con la reproductibilidad técnica, tecnológica y digital en lo que concierne al incesante aumento del poder de almacenamiento virtual y real.

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Filter (Anders Weberg) | Dariola.net dijo,

Junio 15, 2008 @ 11:22 am

[…] Filter: film experimental y P2P […]

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