En la vida las personas suelen transformarse un par de veces. No solo cambian su preferencia sexual o elecciones intelectuales, realizan cambios profundos, en ocasiones imperceptible hasta por el misma ser. Transformarse, cambiar, asimilar, igualar y adoptar son las acciones mas problemáticas de la raza humana. Traen consigo bienestar pero también disgustos.
Sigismundo antes de que su corazón deje de latir nos dejo una bella frase que nos permite resumir toda esta amplia ciencia, observamos y puntualizamos con fervor lo dicho. “Transformar la miseria neurótica en el malestar cotidiano”. Tan simple como importante. Tan sintético como dificultoso. El psicoanálisis en una frase. Veamos lo que heredamos de Sigismundo.
Sigismundo nos permitió ver al psicoanálisis al desnudo, obviamente solo su autor como a una esposa fiel le puede sacar la ropa. Sigismundo nunca nos prometió la felicidad, nunca no ilusiono con llegar a la meta, con cerrar el círculo. Así le impuso cuan dictador al ser humano a buscar, explorar trabajando hacia la felicidad, que armen camino en la búsqueda de la felicidad a su deseo inconsciente. Olvidarse del otro, de las comparaciones, de la envidia, de la copia, o sea no intentar ser como el otro, ser propiamente un ser humano, distinto a los demás, con una vida propia y única.
Sigismundo pensaba a la vida como la 9 de Julio a las seis de la tarde. Demasiada pesada, son sufrimientos y dolores además de la alegría de irse del trabajo y llegar a casa. Por lo tanto plantea tres remedios: Distracciones que nos permiten parecer pequeña la miseria cotidiana, alguna que otra satisfacción sustitutiva y/o sustancias que nos ayudas a no sentir (¿fármacos?) Es en este momento en el que la pelota rompe el vidrio de la ventana que da a la calle permitiendo así entrar al exponente mas grande para soportar los males de la vida, quien otra, ARTE es la palabra.
El arte embellece el alma, le da vida a la vida, le da luz a la oscuridad y un par más de frases cursi. Cantar, actuar, escribir, leer, pintar, ir al museo, sentarse en la butaca de un teatro en función, realizar esculturas, mirar una película comiendo pochoclos sin convidar, ir a un recital, recitar un poema son unas de las tantas manifestaciones diaria de arte en el mundo.
¿Como vivir sin ellas? ¿Como aguantar las miserias humanas sin las acciones artísticas? ¿El psicoanálisis y el arte aquí cumplen la misma función? ¿Que hago? ¿Actuó, escribo, pinto o le hablo a mi psicoanalista?
Sigismundo nos enseño que el hablar cura, o por lo menos permite dicha transformación. Para algunos quizás una transformación inútil y vacua. Pobre de ellos. Cuando corría el 1930 y muchos de nosotros no habíamos nacido Sigismundo en unos de sus escritos puso al arte como uno de los medios utilizados por el hombre para conseguir la felicidad, como una gran Ferrari, agrego yo, para llegar a la meta. Pero no solo el arte estaba en esta lista. Sus compañeras son:
- Religión
- Ciencia
- Drogas
- Trabajo
- Fantasías
- Amor
- Locura
- Adicciones
- Neurosis
Quizás suene chocante poner al arte junto a las adicciones o a la locura como medio para disminuir los sufrimientos diarios del ser humano. Imagínense lo que fue en ese entonces. El arte es el mejor camino, camino que solo sirve para caminar no para llegar.
“Transformar la miseria neurótica en el malestar cotidiano” un legado mas de Sigismundo. Una frase que hay que saber, recordar y pasar.
















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Carito dijo,
Noviembre 10, 2007 @ 10:26 pm
A veces me pasa que el mismo arte me supera. _Me agobia mi propio “arte” .
Tantas veces, al sumirme el la escritura he llegado a estados de felicidad, de plenitud es cierto…Tantas otras mis letras han sido mi propio tormento, mi malestar cotidiano quizás? Sigmundo es cierto, no nos da promesas vanas de felicidad eterna y ya creo que, a esta altura, no es ese el objeto de busqueda, si no más bien la busqueda en si misma lo que cuenta.
Que diría Sigmundo de estas letras?….
Beso